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Curiosidades de Madrid

 



Las estatuas de la Plaza de Oriente 
La Plaza de Oriente est√° poblada con numerosas esculturas de los reyes godos. En sus tiempos, esas estatuas estaban colocadas en la cornisa superior del Palacio Real pero debido a su peso, Carlos III decidi√≥ retirarlas. En la plaza se quedaron veinte reyes espa√Īoles, correspondientes a cinco visigodos y a quince monarcas de los primeros reinos cristianos de la Reconquista. Algunas de esas estatuas, las que no parec√≠an peligrosas, se quedaron en su atalaya palaciega, dos de ellas se encuentran en el segundo piso de la fachada del palacio que da a la plaza de la Armer√≠a.

F√≠jate en ellas detenidamente, mira el tocado de sus cabezas, llevan plumas y eso no es propio de un godo de pelo en pecho. Pues estas dos estatuas son nada m√°s y nada menos que Moctezuma y Atahualpa. El motivo por el que estos dos personajes americanos se encuentren entre la realeza goda hisp√°nica no es otro que el deseo de Carlos III por incluirles, ya que el extinto territorio Inca y Azteca eran territorios conquistados por Espa√Īa y el rey quiso tener este detalle con ellos.

En este lugar ocurrió un hecho muy curioso en el siglo pasado. En 1910, con la llegada del cometa Halley, hubo mucho revuelo en todo el mundo, los más agoreros dijeron que el cometa impactaría con la Tierra provocando su destrucción. Este tipo de anuncios catastróficos provocó muchos suicidios en todo el mundo. Las Vistillas Las Vistillas se encuentran en una de las supuestas siete colinas que tiene Madrid, se llama así por las bonitas vistas que desde allí se divisan.

Algunos peri√≥dicos madrile√Īos de la √©poca, de forma jocosa, propusieron que los madrile√Īos fuesen a las Vistillas a pasar un d√≠a de fiesta, as√≠ si el cometa impactaba con la Tierra todos morir√≠an contentos y felices despu√©s de un d√≠a de fiesta, si no pasaba nada, disfrutar√≠an de la fiesta y del espect√°culo en el firmamento. No hace falta de decir que los que asistieron a las Vistillas disfrutaron de la fiesta y de un momento √ļnico en la vida en un lugar fant√°stico de Madrid.

El edificio “Metr√≥polis”
Desde 1911, el edificio Metr√≥polis nos da la bienvenida al entrar a la Gran V√≠a. Es uno de los edificios m√°s bonitos de la zona pero, es por la noche, cuando est√° iluminado, el momento en el que nos ofrece una imagen realmente bonita. Actualmente este edificio es propiedad de la compa√Ī√≠a Metr√≥polis, anta√Īo lo fue de la compa√Ī√≠a de seguros La Uni√≥n y el F√©nix y en su c√ļpula hab√≠a una escultura que representaba un ave f√©nix. Esta compa√Ī√≠a de seguros, tiene en todos sus edificios una escultura de un ave f√©nix, podemos ver algunas en varios puntos de Madrid, como en la Castellana o en Gran V√≠a. Hoy la escultura que corona el edificio Metr√≥polis no es un ave f√©nix, es una victoria alada que se coloc√≥ all√≠ en los a√Īos setenta al cambiar de due√Īos el edificio.

La escultura original, la que coron√≥ el edificio Metr√≥polis, la que fue testigo mudo de un Madrid de coches de caballos, tranv√≠as e incluso fue testigo de los terribles bombardeos de la aviaci√≥n fascista durante la Guerra Civil, sigue en Madrid, ¡por algo es un ave f√©nix! La escultura original se encuentra no muy lejos de su antiguo emplazamiento, est√° en uno de los nuevos edificios de la compa√Ī√≠a de seguros en el Paseo de la Castellana. Desgraciadamente para la escultura, ya no disfruta de las estupendas vistas que tuvo en el pasado, se encuentra a ras del suelo, oculta entre frondosos √°rboles.

Diego Rodr√≠guez de Silva y Vel√°zquez 
Nada o casi nada queda de los lugares que conoció Velázquez, ni la iglesia de San Juan donde fue enterrado, ni el Alcázar que tanto visitaba por ser el pintor de cámara de los reyes, ni su casa, a pocos pasos del Alcázar, la Casa del Tesoro, ni el obrador donde fue pintado el cuadro que estaba anejo a su casa. La iglesia de San Juan fue derribada por José Bonaparte para construir la Plaza de Ramales, el Alcázar fue pasto de las llamas en la Nochebuena de 1734, hoy sobre sus restos se levanta el Palacio Real. La Casa del Tesoro y el obrador donde se pintaron las Meninas también desaparecieron por obra de José Bonaparte para construir la actual Plaza de Oriente.

Todo desapareció, incluso los restos mortales del pintor, lo que no ha desaparecido son sus obras ni el recuerdo de aquellos lugares en el que el pintor vivió. En la Plaza de Oriente, justo donde se encuentra el Café de Oriente, hay una placa que recuerda que en ese mismo lugar vivió y trabajó uno de los grandes genios de la pintura y donde se pintó uno de los cuadros más importantes y más influyentes de la historia del arte, Las Meninas.

La estatua ecuestre de Felipe III 
Todo el mundo sabe que los caballos son herb√≠voros, todos menos uno, el caballo que es montado por el rey Felipe III y que se encuentra en el centro de la Plaza Mayor. La escultura fue realizada a principios del siglo XVII y fue un regalo del Gran Duque de Florencia al monarca espa√Īol. En un principio la estatua estaba en la Casa de Campo hasta que en 1848, la reina Isabel II orden√≥ el traslado a la Plaza Mayor.

Durante todos estos siglos el caballo se alimentó de cientos de gorriones y otros pajarillos que tuvieron la desgracia de meterse en su boca para buscar cobijo, los incautos pájaros en vez de cobijo encontraban una trampa mortal. Los pobres pájaros quedaban atrapados en el interior de la estatua, en la más absoluta oscuridad y sin escapatoria, esperando una muerte larga, cruel y anónima.

Obviamente nadie sab√≠a que esto ocurr√≠a hasta que en 1931, unos exaltados derribaron la estatua y la hicieron pedazos, descubriendo un verdadero cementerio de pajarillos en el interior del caballo. Cientos y cientos de peque√Īos esqueletos y plumas salieron a la luz para asombro de los que presenciaron la escena, exaltados incluidos. Al finalizar la Guerra Civil se restaur√≥ la estatua y aprovecharon para sellar la boca al caballo impidiendo as√≠ que otros miles de p√°jaros corrieran la misma suerte.

El p√ļlpito del Arco de Cuchilleros 
Pocos, muy pocos recaen en la presencia de una barandilla met√°lica en el interior del Arco de Cuchilleros que vivi√≥ en primera persona un episodio decisivo en nuestra historia reciente. El arco es una de las nueve puertas que posee la Plaza Mayor, posiblemente sea la m√°s evocadora de todas ellas y desemboca en la colorida y efervescente Cava de San Miguel. Su nombre oficial es “Calle de la Escalerilla de Piedra”. En el interior del mismo, antes de dar paso a los estrechos pelda√Īos de su escalinata existe a mano derecha una plataforma de piedra coronada con una barandilla met√°lica de forma semicircular y que nos evoca claramente a un p√ļlpito.

Sin embargo, ah√≠ donde lo veis, tuvo un papel decisivo en la historia de Madrid. Desde esta plataforma, Antonio, un fraile del Convento de San Gil, areng√≥ y motiv√≥ con su discurso a una importante masa de madrile√Īos para que se sublevasen contra las fuerzas invasoras. Hablamos de las tropas francesas y de mayo de 1808. As√≠ es, en ese punto se origin√≥ el germen que dio lugar a la Guerra de la Independencia. Ah√≠ naci√≥ el esp√≠ritu que llev√≥ a alzarse contra los hombres de Napole√≥n. Otra fecha importante para este escurridizo rinc√≥n fue el 1978, aunque por otros motivos. Durante aquel a√Īo parece que los v√°ndalos de Madrid la tomaron con √©l ya que hasta en dos ocasiones, la segunda un once de noviembre, la barandilla fue robada por lo que el Ayuntamiento tuvo que reponerla. Como una √ļltima curiosidad indicar que junto al p√ļlpito podemos ver el acceso a un portal, a una casa de vecinos. En ese bloque fue donde Benito P√©rez Gald√≥s ubic√≥ la vivienda de Fortunata, una de las dos protagonistas de su novela “Fortunata y Jacinta”

El cocodrilo de la Iglesia de San Ginés
 ¿Qu√© pensar√≠ais si entraseis a una iglesia y os encontraseis un cocodrilo disecado de cerca de dos metros de largo? Esta pregunta que suena a chiste no hace mucho lo viv√≠an en primera persona todos aquellos que se acercaban a una c√©ntrica iglesia de Madrid, ¿a cu√°l? La respuesta la hallamos en la Calle Arenal, n¬ļ13, en la peculiar Iglesia de San Gin√©s. Sin ser una de las m√°s bonitas de Madrid, las historias que en torno a ella perduran, como la del fantasma sin cabeza, siempre la han puesto en el disparadero. Hoy vamos con otra curiosidad, esta mucho m√°s real y tangible que la del espectro aunque tambi√©n con su parte de leyenda. Hasta hace recientemente poco, en una de las capillas del templo, la Capilla de la Virgen de los Remedios, los fieles y los visitantes no pod√≠an evitar poner una cara de asombro al observar a los pies de la virgen un cocodrilo disecado de grandes dimensiones pero, ¿c√≥mo lleg√≥ el reptil a ese sagrado lugar?

El culpable de esta ex√≥tica presencia fue Alonso de Montalb√°n, Comisionado de los Reyes Cat√≥licos quien en uno de sus viajes por Am√©rica fue perseguido por un grupo de cocodrilos, seguramente con no muy buenas intenciones. Tras lograr ponerse a salvo en una isla, de nuevo, tanto √©l como su familia, se vieron amenazados por otro gran cocodrilo. Para salir vivos de aquella tesitura, Alonso se encomend√≥ a la Virgen de los Remedios. Tras escapar sano y salvo de la persecuci√≥n del reptil, a su regreso a Madrid, mand√≥ esculpir la imagen de la Virgen y a sus pies, orden√≥ colocar al cocodrilo disecado, en recuerdo de aquella milagrosa haza√Īa. El animal estuvo a la vista de todos, feligreses y curiosos, desde 1522 hasta hace poco tiempo, cuando un d√≠a, misteriosamente, desapareci√≥ de su sitio. Seg√ļn se cuenta, el p√°rroco estaba ya cansado de las visitas a la “capilla del lagarto”, que poco ten√≠an que ver con la fe y que s√≥lo iban en busca del animal, as√≠ que opt√≥ por retirarlo de la “vida p√ļblica”, alejado de las miradas curiosas.

El Palacio de Liria
 El Palacio de Liria, residencia de la Casa de Alba en la capital fue promovido por el Tercer Duque de Liria a finales del Siglo XVIII quien quer√≠a un flamante palacio para su dinast√≠a. El Duque le dio una orden clara y concisa al arquitecto del proyecto, Gilbert, el palacio deb√≠a levantarse sobre el lugar m√°s sano y saludable de toda la ciudad. Fue entonces cuando el franc√©s ech√≥ mano de un m√©todo tan sencillo como primitivo. Coloc√≥ varias tiras de carne de ternera al aire libre, repartidas por toda la ciudad, y volvi√≥ tras varias semanas a ver en qu√© estado de encontraban. Su sorpresa fue comprobar que casi todas estaban en avanzado estado de putrefacci√≥n menos una que se conservaba mucho mejor. √Čsta, situada al final de la Calle de los Afligidos (actual Calle Princesa) se beneficiaba de los aires procedentes de la sierra y mostraba un aspecto m√°s saludable, una pieza de carne que marc√≥ la ubicaci√≥n exacta donde se deber√≠a levantar el futuro Palacio de Liria.

El alumbrado p√ļblico de Madrid 
El primer alumbrado p√ļblico lo impuso Felipe II, quien oblig√≥ a los habitantes de la villa a «encender, limpiar y conservar las farolas de aceite en las fachadas. El 15 de octubre de 1765 se inaugur√≥ un nuevo sistema de alumbrado consistente un unos faroles de algod√≥n empapados en aceite y protegidos con cristales, sujetos a la pared con palomillas de hierro. Se instalaron 4.408 atendidos por 100 faroleros.

El primer tel√©fono en Madrid 
El primer teléfono que funcionó en Madrid fue el que se utilizó, con carácter privado, por Alfonso XII en 1879 para unir el Palacio Real con el Palacio de El Pardo. En 1885 se abrió el servicio a abonados, contando con tan solo 49 debido a su alto precio: 600 pesetas. Primer teléfono inventado por Graham Bell

Hubo dos. Uno situado a las afueras de la puerta de Fuencarral, en la actual glorieta de Ruiz Jiménez desaparecido en el primer tercio del siglo XIX y dando lugar al Hospital de la Princesa. El otro se hallaba a la entrada de la calle Serrano, entre la de Claudio Coello. Desapareció sobre 1734, cuando se construyó la plaza de toros de la Puerta de Alcalá, narra María Isabel Gea Ortigas. Quemaderos de la Inquisición

La Calle del Le√≥n 
La Calle del Le√≥n es una calle de simple trazado, recta y estrecha a la que sin embargo, se le percibe una personalidad diferente. Nace en la Calle del Prado y desemboca en Atocha, muy cerca de la estaci√≥n de metro de Ant√≥n Martin, apenas unos 250 metros que nos llevan desde las edificaciones t√≠picas del Siglo de Oro espa√Īol hasta la segunda mitad del Siglo XX. Una traves√≠a de varios siglos que se puede realizar a pie, en pocos minutos. En la placa de la Calle del Le√≥n se resume perfectamente la an√©cdota que origin√≥ su nombre. Seg√ļn cuenta la tradici√≥n hubo en esta calle un indio que ten√≠a un le√≥n dentro de la jaula y que, a modo de espect√°culo, lo ense√Īaba a la gente a un precio de dos maraved√≠es. La presencia de esta curiosa atracci√≥n termin√≥ por bautizar la calle.

En esta breve pero intensa v√≠a vivi√≥ durante varias temporadas nuestro escritor m√°s universal, Miguel de Cervantes, exactamente en el edificio que hace esquina con la calle que lleva su nombre, Calle de Cervantes. Adem√°s la Calle del Le√≥n, antes de denominarse as√≠ se llamaba Calle del Mentidero pues fue aqu√≠ donde estuvo uno de los mentideros m√°s importantes de la Villa, el de los C√≥micos. (Los mentideros eran los puntos de encuentro en los cuales, durante el Siglo de Oro, la gente de Madrid se reun√≠a para hablar y conversar de cualquier tema). El idilio de la Calle del Le√≥n con la literatura no termina aqu√≠ y es que en el n√ļmero 27 naci√≥ todo un Premio Nobel como Jacinto Benavente.

Se trata de la fuente de los Ca√Īos del Peral, un peque√Īo monumento del siglo XVII que est√° situado bajo la plaza de Isabel II. En sus or√≠genes, formaba parte de unos ba√Īos √°rabes y pasa por ser una de las primeras fuentes de la ciudad.Junto a ella hab√≠a un acueducto, llamado de Amaniel, que suministraba agua hasta el cercano Palacio Real. Al realizar obras en la zona a principios del siglo XIX, se decidi√≥ ‘enterrar’ la fuente, que ha permanecido oculta durante casi 200 a√Īos hasta que a principios del s. XXI unas reformas en el suburbano madrile√Īo la volvieron a descubrir. Ahora forma parte de un reducido museo arqueol√≥gico de 200 metros cuadrados que bien merece una visita si las prisas por coger el metro lo permiten. Una fuente monumental en el metro Antes de coger el metro en la c√©ntrica estaci√≥n de √ďpera hay que acercarse a una joya escondida hasta hace muy poco en Madrid.

De paseo por la calle Mayor, en pleno centro de Madrid, el n√ļmero 61 esconde un edificio que suele pasar desapercibido por la mayor√≠a de los transe√ļntes. Se trata de la considerada como ‘casa m√°s estrecha’ de la capital. Con poco m√°s de cuatro metros de ancho, este inmueble antiguo se ha conservado gracias a que entre sus paredes vivi√≥ y muri√≥, en 1681, una leyenda de la literatura espa√Īola como Calder√≥n de la Barca. Tan ilustre habitante hizo que se quisiera mantener en pie un edificio que, de otra forma, no hubiera resistido a la modernizaci√≥n de la ciudad llevada a cabo a lo largo de los siglos posteriores. La casa m√°s estrecha, hogar de Calder√≥n de la Barca

La capital alemana y Madrid est√°n hermanadas –sus escudos incluso est√°n protagonizados por un oso- y esa uni√≥n hizo que tres bloques del muro fueran trasladados a la urbe espa√Īola para que sus habitantes pudieran recordar este episodio negro de la historia. Incluso estos fragmentos cuentan con sus pinturas originales, aunque estuvieron a punto de ser borradas por un funcionario despistado. Est√°n instalados en el parque de Berl√≠n, entre las calles de Pr√≠ncipe de Vergara y Ram√≥n y Cajal, en pleno Chamart√≠n. Casi cinco hect√°reas de verde que acogen, entre otros elementos, una estatua de Beethoven y otra del oso berlin√©s. Un rinc√≥n muy alem√°n id√≥neo para disfrutar de un buen paseo. El muro de la verg√ľenza… en Madrid Durante gran parte del siglo XX un muro separ√≥ una ciudad, un pa√≠s y el mundo entero. Berl√≠n vivi√≥ durante a√Īos dividida por un bloque de hormig√≥n y cemento de m√°s de 150 kil√≥metros y 3,5 metros de altura que, hasta su ca√≠da el 9 de noviembre de 1989, avergonz√≥ a la humanidad.

La plaza m√°s peque√Īa y la calle m√°s corta 
M√°s c√©ntrica, imposible... En pleno Madrid de los Austrias. No en vano, la atraviesa la diminuta calle del Conde y, un poco m√°s all√°, aparece la calle Segovia. All√≠ se sit√ļa la plaza m√°s peque√Īa de la capital, la Plazuela de San Javier, presente ya en los planos de la urbe del siglo XVIII. Un flamante palacete rojo con t√≠tulo nobiliario incluido en su escudo se erige como epicentro. Un lugar en el que perderse, desde luego. El lugar es el escenario, adem√°s, de la m√≠tica zarzuela de Luisa Fernanda, estrenada en el a√Īo 1932. Mientras la calle m√°s corta de Madrid est√° en pleno centro y por ella pasan al d√≠a miles de personas. Se trata de la calle Rompelanzas, de apenas unos metros entre las calles de Preciados y del Carmen. Se tarda pocos segundos en cruzarla. La v√≠a m√°s larga de la ciudad es, por cierto, la calle de Alcal√°, que cuenta con m√°s de 10 kil√≥metros de longitud.

El Cementerio de los Ingleses 
Por no ser cat√≥licos se les imped√≠a ser enterrados en un cementerio al uso. De ah√≠ que √©ste asentado en el barrio de Carabanchel (actual calle Comandante Fontanes) diera cobijo a los cuerpos de los extranjeros. Y de ah√≠ tambi√©n el nombre, Cementerio Brit√°nico, aunque no todos los inquilinos tienen esa nacionalidad. Y es que el primer enterramiento fue el del se√Īor Arthur Thorold en 1854, ingl√©s de pura cepa. Luego llegar√≠an los Bauer, Parish (fundadores del Circo Price) y hasta miembros de la familia Loewe. Ya no suelen celebrarse actos funerarios, pero s√≠ es posible enterrar cenizas.

En 1796 se compraron unos terrenos cerca de la actual plaza de Col√≥n, pero al no obtener el permiso para realizar enterramientos all√≠, debido a que por el crecimiento urban√≠stico ya se encontraban en el centro de la ciudad, nunca se usaron para este fin; en esta ubicaci√≥n se encuentra actualmente el consulado brit√°nico. Posteriormente hubo un intercambio de terrenos entre los dos gobiernos y la correspondencia oficial ya nombra el actual emplazamiento en 1850, «a la derecha de la carretera de Carabanchel, m√°s all√° del Puente de San D√°maso», cuyas escrituras datan del 17 de agosto de 1853. El gobierno espa√Īol presion√≥ para que los enterramientos se hiciesen «sin culto, ritual, pompa, ni publicidad», aunque la revista Illustrated London News, recogi√≥ un enterramiento en el que particip√≥ «una carroza f√ļnebre de cuatro caballos, seguida de ocho carruajes». Desde principios del siglo XX se permite el enterramiento de miembros de otras confesiones, aunque no sean cristianos, por lo que tambi√©n hay una parte jud√≠a e incluso una tumba musulmana.

Una bodega de cine: Se celebran presentaciones, se ruedan películas y anuncios, se organizan cócteles... Todo cabe en la Antigua Bodega San Blas (Bodega de los Secretos), un fascinante enclave de 360 metros cuadrados esculpido a base de arcadas de piedra originales. Se levantó en el siglo XVIII para la elaboración y conservación de tinajas de vino, siendo una de las bodegas con más solera de la capital. Su ubicación: a apenas unos pasos de la estación de Atocha, en la calle San Blas, 4, como su propio nombre indica. Es decir, el Barrio de las Letras.

El origen √°rabe de Madrid, o Magrit / Mayrit, a√ļn sigue presente en la capital. Poco queda de la presencia musulmana en la ciudad, pero quien quiera descubrirla debe acercarse a la Cuesta de la Vega (cerca de la Catedral de la Almudena). All√≠ podr√° ver los restos de la antigua muralla que rodeaba la ciudad all√° por el siglo IX. Pasa por ser la construcci√≥n a√ļn en pie m√°s antigua de Madrid, si se tiene en cuenta que el Templo de Debod (cerca de la plaza de Espa√Īa) fue tra√≠do piedra a piedra desde Egipto y, por tanto, su antiguo origen est√° en el pa√≠s africano. La muralla √°rabe de Madrid

Muchas ciudades europeas cuentan con carrillones centenarios que atraen a multitudes. Praga o M√ļnich tienen buenos ejemplos. Madrid no tiene uno tan popular, pero s√≠ compite en encanto. Se trata del carrill√≥n situado desde principios de los 90 en el n√ļmero 8 de la plaza de las Cortes, junto al hotel Palace. El carrill√≥n de las Cortes Conocido como el carrill√≥n de Groupama, por la marca de seguros alojada en el inmueble, dispone de cinco alegres figuras, creadas a tama√Īo natural por el dibujante de culto Antonio Mingote, que salen al exterior puntuales a las doce del mediod√≠a y a las ocho de la tarde para saludar a los presentes. En fechas especiales o en Navidad, los aut√≥matas ampl√≠an el horario y ofrecen su espect√°culo a las 12, 19, 20 y 21 horas. ¿A qui√©n representan las figuras? Son el pintor Francisco de Goya, el rey Carlos III, la duquesa de Alba, el torero Pedro Romero y una ‘manola’, la t√≠pica mujer castiza de Madrid.

Pocas esculturas al aire libre hay dedicadas a Lucifer en el mundo y una de ellas est√° en Madrid. El imprescindible Parque del Retiro esconde esta joya de Ricardo Bellver, instalada para ser admirada por los viandantes desde 1885. ¿Un homenaje al √°ngel ca√≠do o una lecci√≥n de las consecuencias de la soberbia? Los √°ngeles ca√≠dos de Madrid La controversia siempre ha acompa√Īado a esta imagen que, adem√°s, est√° situada a una altitud topogr√°fica oficial de 666 (el n√ļmero de Satan√°s) metros sobre el nivel del mar. Una r√©plica de la misma est√° situada en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (calle de Alcal√°, 13). La capital cuenta con otro ‘√°ngel ca√≠do’, aunque oficialmente no representa a Lucifer, en el tejado del edificio que hace esquina entre la calle Mayor y la calle Milaneses.

El reloj mas grande de Madrid 
Algunos relojes tienen una funci√≥n meramente pr√°ctica, la de informar al peat√≥n, entre sus habituales prisas, de la hora en la que vive. Otros aparecen m√°s por una funci√≥n est√©tica. Espolvoreados por Madrid habitan un buen n√ļmero de relojes. Los hay famosos, como el de la Puerta del Sol, solares, como por ejemplo en la Plaza del Rey, o articulados, como el de la Calle de la Sal pero ¿cu√°l es el m√°s grande de todos? Resulta que √©ste lo encontramos en el exterior de la Estaci√≥n de Atocha, coronando una torre cuadrada de ladrillo. Sobre un fondo blanco, desde la distancia es imposible hacerse a la idea de que sus manecillas miden 5 y 7 metros respectivamente, aunque en esta foto, si las comparamos con el tama√Īo de la puerta y el de la barandilla ya vamos asimilando su descomunal talla.

La Iglesia de San Pedro el Viejo no es una de las m√°s bellas y espectaculares sin embargo es, junto a la Iglesia de San Nicol√°s de los Servitas, uno de los templos m√°s antiguos de Madrid puesto que ambas aparecen ya mencionadas en el Fuero de Madrid 1202. ¿Por qu√© la Iglesia de San Pedro el Viejo se llama as√≠? Resulta que originalmente el nombre de esta iglesia era “San Pedro el Real”, y as√≠ lo fue durante siglos, hasta el a√Īo 1891 cuando dej√≥ de ser parroquia en favor de la actual Iglesia de la Paloma, cuyo nombre oficial resulta que es precisamente ese “San Pedro el Real”. Fue entonces cuando los madrile√Īos buscaron una nueva denominaci√≥n para la iglesia original ya que la existencia de dos templos con el mismo nombre pod√≠a dar lugar a equivocaciones. Pronto optaron por rebautizar al vetusto templo con el nombre de “San Pedro el Viejo” para honrar as√≠ su dilatada veteran√≠a. Dicho y hecho. Desde entonces, todo el mundo que quer√≠a referirse al templo ubicado en la Calle del Nuncio lo hac√≠a refiri√©ndose a √©l como San Pedro el Viejo. en el tejado del edificio que hace esquina entre la calle Mayor y la calle Milaneses.

Es posiblemente la √ļnica fuente en chafl√°n que tiene Madrid. Una discreta obra que resulta pr√°cticamente invisible a los ojos de quien pasa a su lado. A√ļn as√≠, es otro de los cientos de detalles que salpican la ciudad con curiosidades que merecen ser atendidas, quiz√°s as√≠ la miremos con otros ojos. Ella es, la Fuente de los Delfines. La fuente que siempre estuvo ah√≠. La Fuente de los Delfines La antiguas Escuelas P√≠as, hoy Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, ocupa una gran manzana que rodean las calles de Farmacia, Hortaleza y Santa Br√≠gida. Es precisamente en el cruce de estas dos √ļltimas donde vive, con m√°s pena que gloria, una misteriosa y discreta obra conocida como la Fuente de los Delfines, que anta√Īo brill√≥ mucho m√°s, con otro nombre y otro aspecto. Su dise√Īo original corresponde a Ventura Rodr√≠guez, uno de los arquitectos m√°s brillantes de la √©poca, autor en Madrid de edificios como el Palacio de Liria o la Iglesia de la Encarnaci√≥n. √Čl ostentaba el cargo de Maestro Mayor de la Villa y de sus Fuentes y Viajes de Agua por lo que recibi√≥ el encargo de ‘adecentar’ una fuente que ya exist√≠a en ese mismo espacio mucho tiempo atr√°s y que aparece en el genial plano de Texeira, la Fuente de las Recogidas llamada as√≠ por estar junto al Convento de las Recogidas (o Arrepentidas).

Las fuentes de Cibeles y Neptuno son hermanas, ese es un dato que algunos ya conocen, lo que menos gente sabe es que en realidad son trillizas ya que tienen una √ļltima familiar, menos conocida y afamada. Semioculta entre √°rboles, la fuente de Apolo completa esta particular familia de piedra. Fue durante el reinado de Carlos III cuando el Paseo del Prado sufri√≥ una profunda reforma. Bajo el nombre de Sal√≥n del Prado se pone en marcha un ambicioso proyecto que arrancaba en la Glorieta de Atocha (o del Emperador Carlos V) hasta la mencionada Cibeles y que busc√≥ acondicionar y embellecer una zona que, con el paso de los a√Īos, se hab√≠a sumido en el abandono. La hermana secreta de Cibeles y Neptuno

Dentro de este lavado de cara, Ventura Rodr√≠guez recibi√≥ el encargo de dise√Īar tres conjuntos escult√≥ricos relacionados con la mitolog√≠a. As√≠ surgieron las famosas fuentes vecinas de Cibeles y Neptuno pero como digo, existe una tercera en la que menos gente repara, dedicada a Apolo. Si caminamos por la zona central del Paseo del Prado, a la altura del N√ļmero 6, nos encontraremos con nuestro escurridizo e inm√≥vil protagonista. Es verdad que mientras Cibeles y Neptuno ocupan la posici√≥n central de una plaza, a la vista de cualquiera, el Dios de las Artes, habita en un lugar mucho menos visible, lo que hace que sea un relativo desconocido tanto para la gente que vive en Madrid como para los visitantes. Se empez√≥ a construir en 1780 y se inaugur√≥ en 1803. Tambi√©n es conocida como la Fuente de las Cuatro Estaciones ya que en el pedestal sobre el que se erige Apolo encontramos, en las esquinas, alegor√≠as de los cuatro periodos que componen el a√Īo. Tambi√©n aparecen en la fuente, en los dos laterales, las cabezas de Medusa y de Circe, que mucho m√°s inofensivas que en la mitolog√≠a se dedican a lanzar agua desde sus bocas. Coronando la fuente, est√° el Dios Apolo sujetando una lira, instrumento que utilizaba para dirigir el coro de las nueve musas, y aplastando con su pie a una serpiente.

Desde 1919 Francisco Goya, autor de cuadros como ‘Los fusilamientos del 3 de mayo’ o ‘Los caprichos’ descansa en Madrid, m√°s concretamente en la Ermita de San Antonio de la Florida, acompa√Īado de una de sus m√°s geniales obras. Sin embargo, lo hace bajo una misteriosa circunstancia, sus cuerpo reposa decapitado. ¿D√≥nde est√° la cabeza de Goya? Toda la rocambolesca historia que rodea a los restos mortales de Goya comenz√≥ de una forma arbitraria y casual. Estaba en 1880 el c√≥nsul espa√Īol en Burdeos, Joaqu√≠n Pereyra visitando la tumba de su mujer en el cementerio de la ciudad francesa cuando descubri√≥, con asombro, que all√≠ mismo, a no muchos metros, descansaba el ilustre artista aragon√©s, fallecido precisamente en Burdeos en 1828. Ya resulta ins√≥lito que durante esos 52 a√Īos a nadie le hubiese dado por cuestionarse el paradero del autor de cuadros como ‘La maja vestida’. El caso es que una vez realizado el descubrimiento, Pereyra comenz√≥ el correspondiente traj√≠n burocr√°tico para devolver los restos a Espa√Īa, un tedioso proyecto que se alarg√≥ durante varios a√Īos y que report√≥ una intrigante sorpresa al exhumar el cad√°ver. All√≠ estaban los restos del pintor pero con una ausencia significativa, faltaba su cabeza.

La estupefacci√≥n de los presentes no se hizo esperar. De nuevo ajetreo burocr√°ctico y ante las dudas que amenazaban con paralizar el proceso, un tajante telegrama llegado de Espa√Īa: “Env√≠e Goya, con cr√°neo o sin √©l”. Y as√≠ fue, los restos del aragon√©s abandonaban Francia en junio de 1899 para ir a parar a la sacramental de San Isidro. Pen√ļltima parada de Goya ya que, en 1919, sus restos eran reubicados, de forma definitiva, en la Ermita de San Antonio de la Florida, donde a√ļn podemos visitarlos. La pregunta es obvia y necesaria ¿qu√© sucedi√≥ con la cabeza del pintor? cabeza del pintor? Aqu√≠ surgen muchas teor√≠as, algunas m√°s infundadas que otras. La primera dice que, a√ļn en vida, Goya le dio permiso a su amigo el Doctor Laffargue para que, una vez muerto le cortase la cabeza y procediese a un estudio frenol√≥gico. En aquel momento la frenolog√≠a (una pseudociencia que se apoyaba en la forma del cr√°neo para trazar nexos con los rasgos de la personalidad de la gente) estaba muy de moda, as√≠ que es posible que su decapitaci√≥n se realizase para tal efecto. Otras voces dicen que el cad√°ver de Goya fue profanado y su cabeza cortada, con el mismo objetivo que en la anterior hip√≥tesis, un estudio frenol√≥gico, pero a√Īadiendo la variante de que sin su consentimiento. Otra teor√≠a apunta a que fue el artista quien pidi√≥ que su cabeza fuese llevaba a Madrid para ser enterrada junto a la Duquesa de Alba.

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