Parece ser que hay un
acuerdo universal en destacar que la familia ha sido siempre y es el pilar
fundamental de la sociedad, el lugar donde sus miembros nacen, aprenden, se
educan y desarrollan; por lo tanto, debe ser refugio, orgullo y alegría de todos
sus miembros. Cuando la familia tiene problemas, alegrías o tristezas internas,
todos los familiares sufren o disfrutan, debido a su total interrelación. Todas
las legislaciones del mundo tienen leyes que protejan el concepto de la familia
y facilitan lo más posible su unión y continuidad. La familia se convierte en el
refugio de sus componentes, que hay que defenderla a ultranza.
Sin embargo de este consenso, la familia está atacada por todos sus flancos y hay destrucción y muerte a su rededor; y si la familia falla la sociedad se destruye. Por esto el Papa Francisco nos da algunas pistas para la reconstrucción familiar y nos dice: "La familia debe ser el lugar para experimentar la alegría del perdón" porque el perdón es la esencia del amor, y el Amor es Dios. El Papa asegura que los rasgos típicos de la Sagrada Familia son «fervor y oración, mutua comprensión y respeto, espíritu de sacrificio, trabajo y solidaridad» y explicó que en la familia unida los hijos «maduran su existencia, viviendo la experiencia significativa y eficaz del amor gratuito, de la ternura, del respeto recíproco, de la mutua comprensión...» No cabe duda que la base de esta alegría que se vive en la familia está en la presencia de Dios.