La Catedral de Guadalajara


La catedral de Guadalajara, o catedral basílica de la Asunción de María Santísima es sede de la arquidiócesis de Guadalajara y uno de los edificios más representativos de la ciudad, por sus torres con agujas neogóticas y por su rica historia.
El 31 de julio de 1561, Fray Pedro de Ayala, colocó y bendijo la primera piedra de este bello templo. A la ceremonia de colocación asistieron los cabildos eclesiástico y civil, la Real Audiencia y los nobles de la ciudad. La obra avanzó muy despacio, hasta que en febrero de 1618 se llegó a su término. En abril del mismo año se trasladaba el Santísimo Sacramento. En 1854 tuvieron que ser reemplazadas las torres debido a un fuerte terremoto que sacudió la ciudad.
El papa Pío XII la elevó a rango de basílica menor, dedicada a la Asunción de María Santísima. La catedral ocupa un área de aprox. 75 m2.
En su interior se encuentran los altares dedicados a Nuestra Señora de la Asunción, Nuestra Señora de Guadalupe, Nuestra Señora de los Dolores, Virgen de Zapopan (patrona de Guadalajara), Santo Domingo de Guzmán, San Nicolás de Bari, Santo Tomás de Aquino, San Cristóbal, San Juan de Dios. La mesa de consagración es de mármol y plata.
La catedral alberga reliquias de la mártir romana Santa Inocencia.
Entre las criptas, debajo de lo que fue la capilla real, se encuentra la de los obispos.
La catedral de Guadalajara cuenta con 19 campanas en total, así como con 6 esquilas, las cuales de mayor a menor son: Santa María de la Asunción, San Pedro, Santa María de la Rosa, la Inmaculada Concepción, San Antonio y Nuestra Señora de los Dolores.