Basílica de la Transfiguración en el Monte Tabor


Es uno de los montes con más personalidad de toda Palestina. Su verdor contrasta con la desnudez de las alturas cercanas.

Monte Tabor
Monte Tabor
El monte Tabor está a 588 metros de altura sobre el nivel del mar. Allí tuvo lugar la transfiguración del Señor delante de los tres apóstoles, y con la aparición de Elías y Moises. Este es el precioso mosaico que hay en el interior de la Iglesia católica del monte Tabor.
El monte Tabor ha sido siempre considerado un monte Santo. Desde el Antiguo Testamento ya lo llamaban así las tribus israelitas del norte. Existía ya un santuario cananeo cuyos restos son visibles aun hoy día en la cripta de la actual basílica.
En el siglo III Antíoco III ocupó la cima donde estableció una tropa Siria. Más adelante, con la primera revuelta judía del año 66 fue fortificado por José Flavio, y desmantelado por Vespasiano. En el Evangelio no se nos dice el lugar donde tuvo lugar la Transfiguración del Señor.
Hay una antigua tradición del s. II, que sitúa esta escena evangélica en el monte Tabor. El evangelio dice “los llevó a un monte alto” (Lc. 9,2), y san Pedro en su II Carta dice “monte Santo”.
Camino en el monte para llegar a la cima
Debajo de la cripta de la nueva basílica fue descubierta una gruta, lugar de culto de los judeo-cristianos. Parece ser que en el monte pudo haber también un grupo de eremitas. Estos mantenían vivo el culto aun hasta después de la conquista árabe.
En la época cruzada parece que la situación mejoró mucho. Desde el siglo IV ya había un monumento erigido a la Transfiguración. En el siglo IX estaba confiado el culto a monjes benedictinos, que mejoraron mucho la Iglesia, pero en el 1200 el Sultán Malek Al-Adel queriendo fortificar el monte, hizo desaparecer la Iglesia, y realizó construcciones sarracenas cuyos vestigios aun hoy se pueden ver.
En el siglo XIII llegaron los franciscanos con el fin de custodiar los lugares Santos. Hasta el siglo XVII no consiguieron la propiedad del monte Tabor, que se la concedió el emir Fakr-ed Din. Estaba todo en ruinas. Hasta 1924 no se construyó la actual basílica por el arquitecto Barluzzi.
Fachada de la Basílica
Fachada de la Basílica
El mosaico que representa la transfiguración del Señor está en el ábside de la iglesia. Al entrar a la basílica a la izquierda está una capilla dedicada a Moisés, y a la derecha otra dedicada al profeta Elías.
Mosaico de la Transfiguración
Mosaico de la Transfiguración
De la primitiva basílica cruzada, además de la cripta y de algunos muros visibles debajo del muro reconstruido, forma parte también el altar que se encuentra en el centro mismo de la cripta.
Y de la basílica de época bizantina el único elemento cierto es el pavimento en mosaico que puede apreciarse hoy yendo en dirección a la sacristía. También se conservan varios capiteles y fragmentos de columnas que pertenecieron a esta época.
Además podemos encontrar, al norte de la basílica y debajo del pavimento del lugar identificado como el refectorio del monasterio medieval, una pequeña gruta excavada que contenía en la pared restos de inscripciones en griego y algunos monogramas con cruces, quizá resto del cementerio de los monjes bizantinos que habitaron la montaña.
Viejos escalones de ingreso
Viejos escalones de ingreso

INTERIOR DE LA BASÍLICA

Interior de la nave central
Interior de la nave central
A la cima de este monte llevó Jesús un día a sus discípulos predilectos. Así leemos en la paráfrasis del Apocalipsis apócrifo de Pedro:
“Luego, mi Señor Jesucristo, nuestro rey, me dijo: subamos al monte santo. Y sus discípulos caminaros con él orando. Y he aquí que había allí dos hombres. Nosotros fuimos incapaces de fijar nuestros ojos en sus rostros. Resplandecía en ellos una luz más brillante que el Sol.”
La víspera del 6 de agosto, fecha aceptada en toda la iglesia oriental y occidental para la celebración litúrgica en memoria de la Transfiguración, numerosos fieles de Nazaret y de Galilea suben al monte para celebrar allí la fiesta.
En una fresca tarde de agosto la ascención a pie casi se convierte en una necesidad. Hay quien prefiere desviarse de la carretera sinuosa y llena de difíciles curvas, construída a principios del siglo por los religiosos Franciscanos y escalan la montaña entre arbustos, maleza y pinos, hasta llegar a la cima. El panorama es único e invita a semejantes “proezas”.
Mosaico de la Transfiguración  sobre el coro
Mosaico de la Transfiguración sobre el coro
La basílica moderna construída por la Custodia de Tierra Santa siguiendo los planos del arquitecto Barluzzi, fué comenzada en el año 1921 e inaugurada en 1924.
El arquitecto se inspiró en las iglesias de la Alta Siria, tanto en la fachada como en el interior. Las puertas de bronce pertenecen al escultor Tonnini, autor también de las estatuas de S. Francisco y de la Inmaculada conservadas en los ábsides laterales de la basílica, como lo es también de los candeleros en bronce que embellecen los altares.
La basílica de tres naves ocupa el plano de la iglesia precedente de la época cruzada mandada construir por Tancredo príncipe de Galilea.
Altar en la bóveda, se ven las pinturas en el techo abovedado
Altar en la bóveda, se ven las pinturas en el techo abovedado
En el proyecto original el techo iluminaba el ambiente mediante grandes trozos de mármol que cubren directamente los de madera y que servían únicamente para hacer filtrar la deslumbrante luz que penetra de fuera. Luminosidad, por otra parte, con la que el arquitecto había querido subrayar el misterio de luz encerrado en la Transfiguración tal como lo cuenta el Evangelio.
Las condiciones climáticas existentes en la cima de la montaña exigieron la cobertura de cobre que quita, aunque no anula, el efecto deseado. Ahora la luz penetra a través del grande rosetón de la fachada y que después del mediodía ilumina el mosaico del ábside, obra de G.Villani, que representa a Jesús transfigurado ante tres de sus discípulos entre Elías y Moisés, que representan la Ley y los Profetas.
Los varios niveles de la Basílica
Los varios niveles de la Basílica
El arquitecto ha querido respetar, englobándolos, los restos de la iglesia y los oratorios anteriores.
Las dos torres de la fachada están construidas encima de las capillas con ábsides medievales hoy dedicadas al recuerdo de Moisés y de Elías, decoradas con dos pinturas al fresco del pintor Villani que recuerda para Moisés el don de la Ley en el Sinai, y para Elías la apuesta con los Sacerdotes de Baal en el Carmelo.
Capilla de Elias
Capilla de Elias
Capilla de Moises
Capilla de Moises
Apenas entrados en la basílica, nos es posible divisar la antigua escalera cortada en la roca medieval. La escalera fue desviada hacia adelante por el arquitecto Barluzzi, por razones prácticas, a la altura de la tercera fila de columnas.
La bóveda primitiva de la cripta cruzada está ahora cubierta por un mosaico, también de Villani, que recuerda las distintas transfiguraciones misteriosas de Jesús según la creencia cristiana: la encarnación, la Eúcaristía, la resurrección, el Cordero del apocalipsis, al final de los tiempos (“Y vi – leemos en el Apocalipsis – entre el trono de Dios y los cuatro vivientes y los ancianos, un cordero que estaba en pie como degollado… y cantan un canto nuevo diciendo: Digno eres de recibir el libro y de abrir sus sellos, porque fuiste degollado y con tu sangre nos compraste a Dios a nosotros de toda tribú lengua pueblo y nación…”).
Roca de la Transfiguración
Roca de la Transfiguración
Para visitar los monumentos de la zona septentrional de la cima del Tabor hay que volver a la Puerta del Viento y desviarse a la derecha, entrando así en lo que es la propiedad griego-ortodoxa.
En el interior de la torre del nordeste, se puede visitar la gruta de Melquisedec y las ruinas de una iglesia cruzada excavada en gran parte de la roca de la montaña.
Allí se conmemoraba el encuentro de Abraham con Melquisedec. Más allá se alza la iglesia y el monasterio de San Elías que tienen los monjes griego-ortodoxos, reconstruido sobre las ruinas de una antigua iglesia de la época cruzada.


Fuentes:

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