6 gestos de fe y solidaridad que nos deja el terremoto en Ecuador


El vendedor de empanadas que dio todo lo que tenía

"Les aseguro que esta viuda pobre dio más que todos los ricos. Porque todos ellos dieron de lo que les sobraba; pero ella, que es tan pobre, dio todo lo que tenía para vivir", fueron las frases del mismo Cristo, en el Evangelio de San Lucas, dirigidas a los ricos que ofrendaban el dinero que les sobraba para beneficio del templo.
Hoy Jesús podría emplear la misma frase con José Montesdeoca, un trabajador de Quito que se gana la vida vendiendo café y empanadas, y
 que donó las ganancias de su trabajo para ayudar a los damnificados.

"Estoy dando un granito de arena. Vine a dejar algunas cositas con todo mi corazón", dijo entre lágrimas José.
El perro que acompaña la oración
 
El diario El Comercio de Ecuador compartió en su cuenta de Facebook algunas fotografías de "aliento, de fe, de lucha" junto al hashtag #EcuadorEsSolidaridad. Entre estas se encuentra este perro que parece rezar junto a un efectivo policial del Centro Regional de Adiestramiento Canino de la Policía Nacional de Ecuador, previo a las labores para socorrer a los afectados.

Entregados a Dios
Los grupos de búsqueda y rescate en Ecuador trabajan sin descanso para sacar a todos los sobrevivientes que puedan encontrarse bajo los escombros en los diferentes edificios colapsados del país.

En la fotografía se observa un grupo de rescatistas formando un círculo y orando arrodillados antes de reiniciar su jornada de trabajo por la mañana. Estos se encuentran en la denominada "zona cero" del terremoto, ubicada en la localidad de Pedernales (provincia de Manabí). Así lo informó en su cuenta de Facebook el abogado ecuatoriano Pedro Granja.

El Niño que sostiene la "zona cero"
 
Esta imagen del Divino Niño, junto a algunas velas, permaneció el día de ayer como un acto de fe en lo que queda de la Iglesia Central de Pedernales.

Sacerdotes celebran exequias en las calles
En Portoviejo, capital de la provincia de Manabí, ya no existen lugares donde se pueda celebrar Misa debido a que las pocas parroquias que se mantienen en pie tienen demasiadas grietas y muros con peligro de derrumbe.
"Cada vez que se encuentra una nueva víctima celebramos las exequias en la calle, en las esquinas de las casas derruidas", confesó el P. Walter Coronel, misionero Fidei Donum de la Arquidiócesis de Portoviejo, en una conversación con la fundación pontificia internacional Ayuda a la Iglesia que Sufre.
Pequeños solidarios 
 
A través de sus redes sociales Misiones Salesianas ha compartido varios mensajes de esperanza y solidaridad escritos por niños.

fuente: www.aciprensa.com

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